En el tejado
Algo que amo de mi habitación actual es que da justo al techo de la parte baja de mi casa.
Podría llamarlo un balcón improvisado, aunque no tenga baranda ni reglas claras.
Es mi escape silencioso cuando las cuatro paredes empiezan a asfixiarme sin previo aviso.
Hay días en los que no pasa nada grave, pero aun así siento la necesidad de salir.
Subirme ahí arriba es como cambiar de perspectiva: el mundo sigue siendo el mismo, pero yo no lo miro desde el mismo lugar.
De noche, el tejado tiene algo casi sagrado para mí.
El cielo abierto, las estrellas que todavía tengo la suerte de ver, el aire un poco más fresco…
Creo que por eso amo tanto a los gatos. Ellos también buscan las alturas, los techos, los lugares donde nadie les exige nada y todo se observa desde arriba.
Pero no es solo un refugio nocturno...
De día también me gusta sentarme ahí mientras intento escribir algo, sin saber muy bien qué. Observar a la gente que pasa caminando, los ritmos ajenos, las conversaciones que no escucho pero imagino... A veces se dan cuenta de que hay una chica random sentada en el techo de su casa y me miran raro.
Nos cruzamos la mirada por unos segundos, como si ambos estuviéramos preguntándonos qué hace el otro ahí.
Me da gracia pensar en las historias que se inventarán sobre mí. Yo, mientras tanto, sigo con lo mío.
Además, no voy a negarlo, suma puntos a mi mood de “escritora frustrada” con un toque de misterio.
Sí, la re vivo.
Pero qué aburrida sería la vida sin un poco de ensoñación, ¿no?
Y yendo un poco más profundo, como suele pasarme, estar en el tejado es un respiro real.
Ponerse los auriculares, aislar el ruido exterior, dejar que la música marque el ritmo del momento.
Ahí no tengo que explicar nada, ni llegar a ningún lado.
Solo estar...
Creo que todos tenemos un lugar así, un refugio pequeño, a veces extraño para otros, donde el mundo baja el volumen y uno puede escucharse un poco más...
Este es el mío.
Y aun así, no voy a mentir: me genera mucha curiosidad saber cuáles son los refugios de los demás.
Esos lugares que no siempre se cuentan, pero que sostienen más de lo que parece...
Si alguna vez quieren, son libres de contarme cuál es ese lugarcito especial para ustedes.
• 𝑰𝒏🎐


me encanta el hecho de tener un refugio, y es verdad, la vida seria aburrida sin soñar despiertos; en mi caso mi refugio es el piso, amo acostarme en el piso, sentir lo frio de el, me calma la mente
ResponderBorrarMe encanta eso del piso… tiene algo muy primitivo y honesto, como volver al cuerpo y bajar un cambio de golpe. Entiendo perfecto esa calma que decís, ese silencio que no es vacío, sino refugio... Es tan reconfortante jajs. Gracias por traer tu lugarcito acá! ✨
Borrara mi me encantan los lugares donde uno se puede tirar en la naturaleza y solo oír el viento entre las hojas, o el pasar de un rio , frescos , sin humanos , simplemente existir... como que me regulan , me dejan ser y me encanta.
ResponderBorrarque bonito que compartieras un poco de ti y de tu refugio con nosotros
Ayy claro! Cómo caminar en algún bosque o adentrarse en algún sendero en la naturaleza... Siento que lugares así te renuevan el alma, me encantan! Y me alegra mucho también que compartan sus experiencias y opiniones en este espacio, significa que se está convirtiendo en el lugar cómodo y seguro para expresarse que quería para todos nosotros 🤗💫
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